Dime pues, Señor, por tu misericordia, quién eres tú para mí. Dile a mi alma: "Yo soy tu salud" (Sal. 34, 3). Y dímelo en forma que te oiga; ábreme los oídos del corazón, y dime: "Yo soy tu salud". Y corra yo detrás de esa voz, hasta alcanzarte. No escondas de mí tu rostro, y muera yo, si es preciso, para no morir y contemplarlo.
lunes, 18 de marzo de 2013
LAMENTACIONES 3:22-26
1 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
2 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
3 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.
4 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.
5 Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)