Dime pues, Señor, por tu misericordia, quién eres tú para mí. Dile a mi alma:
"Yo soy tu salud" (Sal. 34, 3). Y dímelo en forma que te oiga; ábreme los oídos
del corazón, y dime: "Yo soy tu salud". Y corra yo detrás de esa voz, hasta
alcanzarte. No escondas de mí tu rostro, y muera yo, si es preciso, para no morir
y contemplarlo.
¿De que nos sirve hablar del amor de Dios si nosotros no amamos?, ¿De que nos sirve hablar de la justicia de Dios cuando nosotros no vivimos en justicia?, ¿De que nos sirve hablar de misericordia y nosotros de tener misericordia?, ¿DE QUE NOS SIRVE?
¿De que nos sirve hablar del amor de Dios si nosotros no amamos?, ¿De que nos sirve hablar de la justicia de Dios cuando nosotros no vivimos en justicia?, ¿De que nos sirve hablar de misericordia y nosotros de tener misericordia?, ¿DE QUE NOS SIRVE?
ResponderEliminar