Dime pues, Señor, por tu misericordia, quién eres tú para mí. Dile a mi alma: "Yo soy tu salud" (Sal. 34, 3). Y dímelo en forma que te oiga; ábreme los oídos del corazón, y dime: "Yo soy tu salud". Y corra yo detrás de esa voz, hasta alcanzarte. No escondas de mí tu rostro, y muera yo, si es preciso, para no morir y contemplarlo.
sábado, 16 de julio de 2011
"¡Las buenas noticias!" - hno.Juan Hernandez Izaguirre
Si la noticia más terrible del mundo es que hemos caído en juicio de condenación de nuestro creador y Él está unido al carácter de su justicia para preservar la gloria que Él merece sacando su ira hacia el pecado de nuestra ingratitud, entonces la mejor noticia en todo el mundo (¡El evangelio!) es que Dios dictó sentencia sobre su Hijo en nuestro lugar (Gal.3:13) y así demostró su justicia que está unida a su propia gloria y así, ¡seguir salvando a pecadores como yo!.
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