sábado, 23 de julio de 2011

¿Qué hará pues el hombre mísero? ¿Quién lo libertará de su cuerpo de muerte
sino tu gracia por Jesucristo, Señor nuestro? (Rm 7, 24-25). Jesucristo, a quien
engendraste coeterno contigo y a quien creaste en el principio de tus caminos (Pr
8, 22); en el cual un príncipe de este mundo no halló causa de muerte (Jn 14,
30) y, sin embargo, lo hizo matar y con esa muerte fue destruído el decreto que
nos era contrario (Col 2, 14).

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